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CTXT, 06/12/2017.

«Entrevista a C. Tangana: “Las tres efes: ‘Follar, Fardar y Farlopa’, me encanta ese titular, tío”»

Ernesto Castro: La primera pregunta inevitable es, a estas alturas de tu carrera musical, ¿qué queda de Crema, el nombre musical que llevaste entre 2006 y 2011, en C. Tangana, aparte de la C?

C. Tangana: Es una buena pregunta. Yo de pequeño me creía un bohemio. Quería vivir esa vida vinculada a las artes y a no tener que trabajar. Y hay algo de eso que permanece, pero ha pasado de ser algo totalmente pasivo a ser completamente activo, y que consiste en buscar la fórmula para encontrar los espacios, los tiempos y los recursos para poder hacer lo que a mi salga de los huevos. Creo que el ejemplo claro es el vídeo de “Caballo Ganador”. Ha sido una inversión muy tocha por parte de una multinacional, aun siendo un tema menor del disco a nivel comercial. Básicamente lo que estoy haciendo es darle la vuelta a ese concepto para mantenerme como ese bohemio, artista, al que le da igual todo.

E.C.: Entremos en el debate Crema vs. C. Tangana. Podríamos comenzar con los argumentos de los que he dado a llamar como “cremianos”, aquellos que afirman que las letras solían ser más profundas o que la actitud era más real. Hablemos sobretodo de los votos de pobreza y la jerga de la autenticidad que hay detrás de este adjetivo: real. En una entrevista que os hizo Frank T. para Radio 3 como Agorazein en 2012 - la típica entrevista talmudista, en la que iba a las propias letras de los textos casi a echaros en cara que hubiese contradicciones entre unas canciones y otras - recuerdo que os echaba en cara que os presentaseis como gente humilde y honesta. Os preguntaba, literalmente, qué pasa con la gente que no es humilde ni honesta, como es por ejemplo el personaje de C. Tangana que tú estás interpretando en esta segunda etapa, particularmente entre 10/15. El hecho de que no haya en España un lugar dentro del rap para la ostentación, como sí que sucede en Francia o en Estados Unidos, ¿a qué crees que se debe? ¿Quizás se deba a que los gitanos y los inmigrantes latinoamericanos, que podrían desempeñar en el panorama musical español el mismo papel que los argelinos en Francia o los negros en los Estados Unidos, se han centrado más en géneros musicales como el flamenco o la cumbia y el reggaeton, dejando de lado el rap? ¿Hasta qué punto, la renovación del rap de estos últimos años, o la aparición de este género que es el trap, viene de la mano de la fusión de estos tres géneros: el flamenco, el rap y el reggaeton o la música latina en general?

C.T.: Yo creo que el rap, cuando se desarrolló en España con Kase O, SFDK y los demás, era la música de una clase absolutamente media, no de una clase baja. Como tampoco es en mi caso: mi familia es de origen humilde, pero no se puede decir que yo haya salido de la pobreza. La gente que sale de la pobreza digamos que tiene derecho a la ostentación. La clase media, en contacto con la clase baja, le tiene miedo a la ostentación. En otros países será distinto, pero en España la gente que está en la clase media, y que no visualiza el salto a una clase que esté por encima, prefiere estar más pegada abajo. Siente que los malos están por arriba, y no quiere decir que gana mucho, le gusta hacer cosas de gente más humilde, etc. Yo creo que esto es lo que ha pasado en España, que los raperos han visto con malos ojos la ostentación y no les parecía que estuviera bien llenarse de poder, preferían un discurso un poco más limitador. En el flamenco es otro cantar: ahí los gitanos se llenan de oro, se visten como reyes y las mujeres se visten como reinas y como diosas. Esto es normal en la cultura popular. Cuando uno alcanza un estatus, la ostentación aparece como una manera de dar un momento creativo a ese éxito. Tú puedes llegar a un punto, y quedarte en ese punto, o llegar a un punto, y a partir de ahí llenarte de fuerza y de poder.

E.C.: Otro de los argumentos de los “cremianos” es que te has vendido a la industria. Lo cual no habría sido tan grave si Agorazein no hubiese enarbolado, durante su primera etapa, la bandera del “hazlo tú mismo”, y si en el beef con Los Chikos del Maíz no les hubieses echado en cara el ser de izquierdas y cobrar la entrada. La respuesta que has articulado tanto en tus entrevistas como en tus letras es, en primer lugar, que todos de alguna manera nos vendemos al trabajo. Este es el argumento que usa, por ejemplo, Virginie Despentes para justificar la prostitución; es lo mismo las horas y el esfuerzo que uno dedica a un trabajo u otro, solo una moral puritana prefiere un trabajo en una fábrica a un trabajo sexual. Y, por otro lado, has comentado que las multinacionales son ricas por una razón, a saber, porque compramos sus productos. Esto está expuesto en lo que muchos consideran tu manifiesto, la descripción en Youtube de la canción “Inditex”. Quisiera ir un poco más allá preguntándote esto: Si firmar con una multinacional es todo ventajas, ¿por qué motivo crees que PXXR GVNG, que se encontraba en una situación similar a la tuya hace dos años, decidió marcharse de Sony? ¿Y hasta qué punto la quiebra de La Vendición es una confirmación de que la vida económica más allá de las grandes discográficas está difícil?

C.T.: No creo que sean todo ventajas trabajar en una multinacional. Creo que es muy importante el lugar en el que tú te sitúas desde el principio. Tú puedes intentar hacer un contrato serio y guardarnos la espalda, como nosotros hemos intentado hacer, pero luego es muy difícil en el trabajo diario colocarte en una situación de poder. Porque ellos tienen un conocimiento de cómo funcionan los procesos, que, voluntaria o involuntariamente, te ocultan. De tal forma que no estás en la toma de decisiones de la mayoría de cosas que suceden. Tienes que empujar y abrirte paso para estar sentado en el momento en el que se dice, por ejemplo, cómo se abre el mercado mexicano, con quién hablan exactamente, cómo se dirigen a los medios, con quién habla tu AR para que otros productores vayan hacia tu trabajo, etc. Hay muchos puntos en los que tú no estás, y es difícil abrirse paso. No todo son ventajas. Lo que está claro es que el nivel de posibilidades es simplemente una cuestión de recursos. Ellos tienen mucho más recursos de los que tú tienes como particular. Si eres capaz de que ellos o bien quieran cooperar, o bien eres capaz de apoderarte de alguna forma de sus capacidades, entonces puedes crecer como tú quieras. Lo que es muy difícil es entrar enfrentado. Si tú entras, y desde el momento en el que entras todo es enfrentamiento, de ahí no vas a sacar nada. Lo mismo sacas el primer adelanto, te lo llevas, pero ya está. De hecho, su manera de comportarse, con los artistas, con amigos y enemigos, es de una diplomacia absoluta. Ellos son conscientes que de aquí a un año y medio nadie sabe en qué posición pueden terminar. Lo fundamental es entrar con una estrategia de profesional, de estar en un ámbito única y exclusivamente de mercado. Luego, aparte, en el estudio, y con tu arte, haz lo que quieras, pero cuando estés sentado con una multinacional tienes que pensar con esa perspectiva. Entonces, no creo que todo sea bueno, y no creo que entrar en una multinacional sea la única manera de ganar dinero con la música. Por ejemplo, en Francia PNL ha hecho toda su carrera sin tener en cuenta las multinacionales. Pero PNL ha hecho una renovación completa del género basándose en los cánones estéticos de fuera de Francia. Han cogido todo lo que está pasando en el mundo y lo han traducido a un idioma, a una estética y a un imaginario completamente francés, que todo el mundo entiende. Y se han convertido en un boom, porque son lo más moderno de lo que está sucediendo allí. Y luego han sabido formar un equipo interior, propio, que ha sido capaz de dar cobertura a todo eso y se han convertido en un fenómeno y eso que solo tienen la distribución digital firmada. Son los más importantes de Francia, están forradísimos y a nivel creativo han cambiado toda la movida allí, y también la industria. Ahora mismo todo el mundo les está copiando. Pero hacer eso es muy jodido. Meterte por una multinacional e ir tocando distintos palos es más factible. Pero tienes que tener una mentalidad muy clara de que si tú quieres controlar lo que haces no es algo pasivo, tienes que estar todos los días adelantándote a lo que va a suceder e ir agarrando y abriéndote paso.

E.C.: En una entrevista que concediste a Concepto Radio en 2012 te pronunciabas en contra el concepto de cultura libre entendida como cultura gratis subrayando esto que estas diciendo, que los artistas beben de algo más que ambrosía, y añadías: “me mola que se haya caído toda la industria porque la gente que se quede de aquí a tres años, cuando esté todo muerto, va a ser gente que quiere hacer música de verdad”. Me gustaría poner en relación esta declaración con una que hiciste recientemente en 2016 en el festival Fashion Film en una conversación con Dellafuente y Javier Munárriz en la que afirmabas que del mismo modo que pinchó aquella burbuja del rap, podría perfectamente pinchar la burbuja del trap. Esto se lo decías a Dellafuente que era muy optimista, pensando que todo era como una especia de progreso uniforme, y tú le señalabas precisamente que Violadores del Verso cobraba más en su época de lo que él probablemente podría cobrar a lo largo de su trayectoria. De hecho tú invitas a los jóvenes músicos que están emergiendo en la escena youtubera a que se profesionalicen y a que se alejen de la categoría del trap, que estaba identificada en sus orígenes con la delincuencia. Pero yo creo que aquí hay una suerte de autoengaño. A pesar de que tú has querido jugar con las categorías, tanto las de género, en el sentido tanto musical como sexual del término, en última instancia hay una lista de Spotify titulada “Trapeo” con tu cara, y, de alguna forma, aunque esa categoría sea equívoca, como muchas otras categorías musicales, y está sometida a disputa y a discusión, la pregunta que te quisiera hacer es, ¿si Bad Bunny utiliza el término trap sin vincularlo necesariamente con la delincuencia, sino casi convirtiendose él mismo en el nuevo Pitbull, por qué C. Tangana no?

C.T.: Primero porque aquí hay una escena muy concreta que se ha denominado como trap y que, desde mi punto de vista, debido al uso que estaban haciendo los medios de esa categoría, y la manera con la que nos estaban englobando a todos, era muy importante romper ese discurso uniforme, porque ningún artista estaba diciendo que no hacía trap. Todos estaban dejándose someter por la categoría. Yo estaba empezando ya a ver que lo del trap había salido tanto de lo que era una escena pequeña underground, que señores de 40 y 50 años, que no tenían ni idea de cómo se podía relacionar esa palabra con una escena y con una música y hacer algo positivo de eso, estaban utilizándola de una manera que nos podían sentenciar. A mi me parecen bien los discursos, las categorías, pero tenemos que ser capaces de dominar ese discurso, porque se están refiriendo a nosotros. Para mi era importante abrir una brecha diciendo que, primero, no todos estamos haciendo el mismo tipo de música. Aunque quieras llamarlo un estilo o una cuestión generacional, es muy distinto lo que está haciendo cada uno. Y luego había una parte que se estaba convirtiendo en peyorativa del término trap que tiene que ver con esta idea de que el contenido en Internet es un contenido basura, y la la idea de que el “do-it-yourself” es sinónimo de cosas cutres, trashy. Pero mi estética no es trashy, nunca he seguido eso. Había muchas cosas que se estaban metiendo dentro del ajo y que yo quería romper, y no me parecía que tratando de asumir la categoría, y poniéndole un par de pegas, alguien me iba a hacer caso. Porque, de hecho, incluso rompiéndola, a todos los sitios a los que voy me preguntan por el trap. Es un poco como: al público le quiero decir que soy trapero, pero a ti que eres periodista no te lo voy a decir. Aunque tal vez al principio este rechazo se viese muy violento al principio. Pero no, por ejemplo cuando fui a Estados Unidos yo no lo hacía. Ellos mismos me decían: vemos que en tu música - acababa de pegar “Antes de Morir” - tienes algo de dancehall, afrobeat, mezclas muy bien todo esto con los nuevos estilos como el trap, y tienes unos orígenes muy de rap. Me parecía que veían diferencias en todo esto, me era más fácil. Pero en España me parecía que había que romper con todo eso, y que la gente se diese cuenta, para que no nos metiesen en el nicho. Es muy peligroso porque dentro de un año o dos años lo del trap no va a molar tanto a los medios, y todos vamos a estar en esa categoría y vamos a caer todos. Es importante salirse, que vean al personaje más allá de la categoría. Si uno de los suplementos culturales más importantes del país pone la palabra “trap” y la palabra “nini” y te pone una foto de toda esta gente, eso genera un impacto social increíble, es muy difícil sacarse eso luego. Entonces, a ese impacto hay que responderle con otros impactos. Una pelea sobre que yo no quiero, por mis huevos, que nadie me diga que hago trap, me parece algo bueno. Esto ha levantado a otra gente, a que digan que ellos tampoco hacen trap. Bad Gyal, por ejemplo, ha empezado a decir que hace dancehall. De acuerdo, ella se mete en esta categoría, en esta moda del trap porque le sirve, toma elementos que la pueden vincular al trap, porque le gusta mucho Travis Scott, porque usa mucho el autotune, porque usa mucho el 808, pero en realidad ella lo que hace dancehall, y ya se está dando cuenta de que le conviene separarse un poquito.

E.C.: También por el componente casi burlón que tenía la categoría. Tú que has estudiado la carrera de filosofía, probablemente una de las carreras más desprestigiadas, y que se conoce en los medios como la carrera de los porreros; y luego, como rapero, como bien has señalado en alguna entrevista, a nivel mainstream el rap está asociado con las improvisaciones de Resines en los Goya; queriendo escapar de Guatemala podrías haber caído perfectamente en Guatepeor.

C.T.: Totalmente. Y por eso todo el rato el gesto frente a los medios de profesionalidad. Sinceramente, yo no me considero dentro de ese perfil de nuevo emprendedor. Pero yo les he vendido a todos los medios - de derechas, porque considero que todos los medios de este país son derechas o aspiran a ser neoliberales - esa figura de emprendedor. Esa idea de un tío que ha montado su propio negocio. Porque me parece que si no te tratan como un chaval porrero que estudiaba en filosofía y que ahora está en la movida esta de subir vídeos a Youtube.

E.C.: Sigamos un poco con el debate Crema vs C. Tangana, pero ahora de la parte de los “tanganistas”. Estos afirman que ha habido un progreso en la producción y una reducción en la elocución; se pasa de querer decir el mayor número de palabras por minuto y de ideas, a transmitir menos ideas pero con mayor contundencia. Tú has criticado muchas veces esta visión casi progresista de la trayectoria de un músico, diciendo que una trayectoria musical no significa hacer las cosas mejor, sino hacer las cosas distinto. Yo creo que en tu caso se puede ver dos etapas más o menos cerradas. La primera es la de Crema, entre 2006-2008, desde ElesCrema a Agorazein. Luego una primera etapa con el nombre de C. Tangana desde 2011 con King of Red hasta “Alligators”. La pregunta que te quería plantear es hasta qué punto esta tercera etapa está llegando a su cierre o todavía tiene un cierto recorrido la etapa que va desde 10/15 en 2015, a Ídolo en 2017. ¿Tú crees que Ídolo es un cierre de etapa o que se trata de un punto intermedio para continuar en esta línea que has ido marcando?

C.T.: Todavía no lo tengo claro pero es evidente que tengo unas expectativas. Ídolo, desde luego, para mi, es la culminación de algo. Lo que no sé es si es una culminación que luego va a tener un período descendente que me llevará a otra cosa, o si es un abismo que me llevará a otra movida. Yo estoy haciendo música, pero es evidente que Ídolo es algo que ha marcado. También a mi me daba miedo llegar a los treinta y no haber podido tocar un cierto discurso y una movida típica del rap, porque yo no me veo con 35 años con esta exaltación y este tipo de letras. Yo quería llegar a este punto, y hacer esto, que yo creo que nació en “Alligators”. Ese fue el primer momento en el que yo visualicé otra película y otro lugar para mi personaje artístico. Siempre he sido un poco “flipao” pero lo de “Alligators” fue como llevar al personaje un poco más allá. Yo por mi casa no voy con un cocodrilo, ¿sabes? [Risas.]

E.C.: ¡Había dudas! ¡Gracias por aclararlo!

C.T.: De hecho, en relación a lo que hablabamos al principio de lo que es real y no es real, la gente me preguntaba si el cocodrilo era mío. Ahí es cuando me di cuenta, aunque yo no lo quería reconocer, que yo estaba interpretando, que era algo contra lo que yo luchaba de pequeño. Desde el discurso tipo tú no interpretas, todo lo que dices es verdad, no se puede hacer arte, se puede hacer periodismo. No puedes hacer símbolos, si todo lo que haces es decir todo lo que tienes. Entonces, no sé si todo esto irá hacia otro lado, o si esto es un proceso de transición, pero sí es cierto que este es un momento importante y de inflexión y que Ídolo es un punto al que he llegado.

E.C.: Yo creo que los artistas y los músicos somos como los padres de nuestras obras. Si nos preguntan cuál es el preferido de nuestra progenie, decimos que los amamos todos por igual, pero siempre hay uno que es el preferido. En el case del padre suele ser el primogénito; en el caso de los escritores o los músicos suele ser el “ultimogénito”. Nos gusta más el último disco o libro que hemos escrito tal vez por la proximidad física de la persona que lo hizo. En tu caso, considerando que has cambiado de registro y de expectativas, ¿cuál crees que es el disco que se ha aproximado más a los objetivos que te marcaste en su momento?

C.T.: Creo que LO▼E'S tiene un fallo fundamental: no consigue comunicar nada. Pero en su momento yo no quería que comunicase mucho, sino inventarme una forma de hablar mía. En ese sentido creo que LO▼E'S está muy conseguido. Yo lo veía todo clarísimo, avanzaba, y, aunque a nivel musical me costó mucho, conseguí resultados. Pero tiene un problema fundamental, que todo eso no dice nada. Para mi no llega a comunicar mucho. Es una cuestión de sensaciones pero son muy pequeñas. Luego me he dado cuenta de que se rompen muchas cosas y que para poder valorar algo mío sí que necesito ver que genera una reacción en la otra persona. Aunque no sea una comunicación directa de yo quería expresarte A y tú has entendido A, eso me suda los huevos. Pero sí que me importa rodear la movida con elementos con suficiente sentido y significado para que la gente pueda entender algo aunque sea una cosa distinta de la que yo quería decir. Normalmente yo no quiero decir algo concreto, sino general, y lo suyo es que reciban algo, que haya una comunicación. Sino para mí el proyecto queda invalidado. Yo estoy cada vez más cerrado en la idea de que si eres incapaz de generar algo para un grupo amplio de personas, si necesitas que sea gente muy específica que conozca tu obra y lo que estás haciendo, o necesitas explicar más de lo que has hecho, el símbolo no funciona. No es necesario que el símbolo explique exactamente lo que tú querías decir, no hace falta. Pero sí es necesario que tenga alrededor suficiente cosas con sentido y significados para que provoque algo en la gente.

E.C.: Porque en tus discos había bromas privadas. Como el 167 de Sans, o canciones como “Drama” o “Bolsas” que eran verdaderamente temas muy privados, o bromas íntimas. En muchas entrevistas has dicho que tú concibes los discos como mucho más que una colección de singles, como una suerte de todo ordenado por una idea. Y se puede ver, incluyendo Agorazein, que King of Red es una suerte de homenaje al rap de los años 90, C. Tangana y LO▼E'S son discos más íntimos, más de discurso privado, con un toque veraniego y luminoso, frente a 1015 que es una mixtape muy violenta, tratando del desamor, la vulnerabilidad, y que yo considero una obra magna de la vanitas vanitatum, omnia vanitas, desde la portada, que es un bodegón, representando toda la vanidad del mundo. El problema que yo tengo con esta concepción de los discos-concepto, y no mera colección de singles, es que en Ídolo yo veo dos o tres espíritus. La intentio autoris, la intención del autor, yo creo que es bastante clara: describir la construcción del ídolo desde dentro, en el sentido tanto de Bacon como de Nietzsche, mediante la figura del becerro de oro. Pero los dos problemas que tengo con esta intentio autoris, por lo menos yo, es que alguno de los mejores temas del disco no encajan con este esquema. Estoy pensando en “Mala Mujer”, “De Pie”, o “Pop Ur Pussy”. Mientras que el resto, aunque puedan ser más interesantes desde el punto de vista lírico, como por ejemplo “Caballo Ganador”, que yo creo que es el más interesante desde el punto de vista lírico, o “Intoxicao”, “Demasiao Tarde”, o también interesante desde el punto de vista melódico con Alizz, en “Tiempo”, “Otro Hombre” y “Espabilao”. Pero el problema que yo veo en estos discos es que son muy auto-referenciales, por ejemplo, “No te Pegas” en líneas de “Mala Mujer” de “Los Chikos de Madriz”. Y también son bastante reiterativos, un amigo mío filósofo, Ismael Crespo Amine, dice que este disco se podría haber titulado “El Parménides de C. Tangana” porque los temas son uno y el mismo. Además el retrato que se hace de la fama, de esta construcción interna del ídolo es muy positiva. Alan Queipo en una reseña bastante moderada del disco dijo que se podría resumir con las tres efes: Follar, Fardar y Farlopa. [Risas.]

C.T.: Me encanta ese titular, tio, me parece muy bueno.

E.C.: Dejando de lado la parte más negativa de la fama, que digamoslo así, era el fait différentiel de tu música. En tu música siempre hablabas de amor, pero mostrándote vulnerable. Sin embargo en este disco, aunque tiene ciertas canciones como “Demasiado Tarde”, donde sí aparece esa parte más oscura de la fama, va todo en una línea de exaltación, y digamos que se pierde ese lado vulnerable o débil o negativo de la fama.

C.T.: Vale. Uno: el disco es solo una canción. Es una sola canción desarrollada. ¿Por qué está “Mala Mujer” dentro del disco? “Mala Mujer” está dentro del disco porque sin “Mala Mujer” no podría contar el resto de cosas. “Mala Mujer” es la canción que me sitúa en una posición desde la que yo puedo hacer una canción como “Caballo Ganador”, “Inditex” o “Espabilao” y las demás. Todas esas canciones tienen sentido en relación a “Mala Mujer”. “Pop Ur Pussy” está dentro porque está dentro del criterio artístico, y es un tema detrás del cual está una de las grandes obras de C. Tangana que es haber generado una discusión sobre género en 2017 entre teenagers. Eso para mí es una obra muy importante de C. Tangana y ese tema tiene que estar dentro del disco porque es un disco que entre otras cosas también habla sobre ser artista en algún punto, aunque sea secundario, porque sobre todo se habla del poder. “De Pie” está dentro porque yo sí veo este elemento, aunque no hable directamente de la fama, sobre convertirse en un personaje público o ser idolatrado, sí que tiene un punto que se relaciona con la parte oscura del ídolo que es cuando tú quieres a una persona, pero la quieres mal. Es una relación tóxica. Trata de este problema, de querer a una persona, pero tu orgullo es más importante. Es una especie de adoración muy extraña en la que tú lo que más quieres es esta persona pero cuanto más quieres a esta persona más orgulloso te pones. Estos tres temas entran dentro del disco por esta, y los demás están dentro del discurso general. Creo que cada uno tiene una perspectiva distinta, lo cual, por un lado te puede aburrir. Pero también te digo que el disco ha salido en digital porque es un disco para meterte el tema que te guste en tu playlist, no es un disco para escuchar entero. Pero yo creo que cada tema te da una perspectiva distinta de la misma cosa, de la misma forma que todas las portadillas que han salido te dan una perspectiva distinta de la misma cosa. ¿Para qué? Mi intención, al ver todos estos textos y ordenarlos así, era que la gente mirase mucho sobre los textos. ¿Por qué tanta puta insistencia sobre lo mismo? Primero: porque como sencillo, a nivel de comunicación, esto la gente lo entiende, y yo me puedo gozar en imágenes como en “Caballo Ganador”, me puedo gozar rimas altaneras que son la polla, y no hace falta que entren más. Pero si alguien quiere darle una vuelta, puede seguir mirando. Por eso era importante que todo el disco fuese sobre la hora.

Ahora, sobre lo de si estos textos van solo de fardar, o si hay algo de inseguridad y hay algo malo en el éxito. Yo creo que una persona que necesita estar todo el rato exaltando su poder y estar por delante de los demás, todo el rato hablando de lo mucho que él - si esto fuese una persona hablando, y no cantando, todo el mundo diría que se trata de una persona insegura, que qué le pasa a este tío, qué complejos tiene para estar todo el rato con esa movida. Y yo creo que eso va en la línea de lo que yo quiero decir sobre el éxito. Detrás del éxito se esconden todas estas obsesiones. Es muy difícil triunfar en una sociedad occidental y capitalista, llegar a esta figura, sin llevar todas esas cosas obsesivas y oscuras, y estar todo el rato en esa rueda. La imagen global es de una persona un poco enfermiza. Esa es la parte oscura de ser un ídolo. Eso por un lado, y luego otra parte importante para mi es la idea del falso brillo de la historia. Hay motivos reales y honorables para que brille, pero en el resto de temas es como: “esto tiene que lucir por todos los lados”. Igual en las letras no se está hablando de que hay inseguridades, no se explicita, pero creo que es evidente que todo el rato se está tratando de sexo, drogas y rock n roll, de Farlopa, Fardar y Follar, que está muy bien recogido. Claro, esa es la historia: ¿no ves que detrás de ser un ídolo, a través de todo eso, hay algo rancio y oscuro? Yo cuando me levanto al día siguiente y veo esos temas, yo también veo toda esa mierda. Me digo: ¿de quién tenías miedo ayer, por qué estabas tan acojonado para tener que atacar a todo el mundo, para tener que decir a todo el mundo que tú eres el mejor, que tú más? Y yo creo que esto es lo que le sucede a cualquier figura pública y a cualquier persona que se acerca al poder.

E.C.: Viene inevitablemente la pregunta sobre el feminismo. Tus críticos dicen que en tus letras está reflejada la realidad más oscura de las relaciones de pareja heteronormativas como son, por ejemplo, los celos o la objetualización de la mujer. En parte tú te has defendido afirmando que los celos no son sino un intento de mostrar un lado sentimental y que esa objetualización también puede ser empoderadora - también hay mujeres a las que les gusta bailar y follar. Y de hecho, dejas abierta la posibilidad de que algunas de tus letras sean objetivamente machistas pero acudes a una teoría mimética del arte, por decirlo rápidamente, y no prescriptiva y normativa. Esto es, cuando algo en el arte refleja la realidad no quiere decir que la esté ensalzando o promoviendo esa norma de conducta, sino que está representando esa realidad tal y como es, está siendo mimética respecto a esa realidad. Pero tú como artista tienes en parte el derecho y la responsabilidad de elegir que quieres representar o reflejar. Así, como músico, has colaborado con colectivos vinculados con la teoría queer y el mundo del arte como es el caso de Yegua Palomar que hicieron el videoclip de “Pop Ur Pussy” y que fue proyectado, además, en tu intervención en el Orgullo Gay. No te voy a preguntar, evidentemente, si eres machista o feminista, porque ya saliste del paso en una entrevista a la Cadena Ser diciendo que tú eras transexual, lo cual ha generado, como tú has señalado uno de los debates más curiosos sobre estos temas; sino hasta qué punto crees que en estas críticas se ha puesto un énfasis excesivo en las letras y no tanto en el contexto en el que se reproduce esa música, en la recepción que genera esa melodía, y la forma con la que se relacionan los cuerpos cuando suenan estas canciones; y hasta qué punto se ha reducido el componente ideológico, político o ético-moral de tus canciones a lo que se dice textualmente y no a los efectos que genera.

C.T.: Es difícil. Yo para este tema siempre parto de un punto: yo no soy un moralista, soy un esteta. A mi me gustan un montón de cosas que han escrito y han hecho millones de artistas que no son ejemplos para la sociedad, que no son normas de conducta, y que sin embargo tienen poesía. Es difícil que algo tenga poesía, que tenga drama, que genere algo y que siga el camino adecuado. Lo que tu madre te dice que hagas, y lo que una persona que ha leído muchísimo y conoce las leyes del país considere que es la decisión correcta - en eso no hay poesía. Yo soy visceral. Y soy un blanco, heterosexual. Evidentemente que de mi se pueden sacar mil lecturas del tipo: este tío es un machista, este tío está dentro del paradigma. Eso no lo voy a negar. Partiendo de eso, yo creo que con mis temas y mi discurso amplío, hay más cosas. No creo que yo esté dando una visión única de la mujer. No creo que las imágenes que yo produzco sean siempre la misma. Dejando de lado mis símbolos, mis imágenes o canciones, que se pueden interpretar de mil maneras, y que están hechos para bailar, y para ser escuchados en casa, yo creo que en mi discurso y en mis intervenciones públicas, como mis entrevistas, he intentado dar más visiones. No sé qué otros artistas hacen algo similar. Seguro que hay muchos de artistas que no se han mojado. Seguro que hay muchísimos que borran cosas de las letras porque dicen: a lo mejor esto es machista. Pero no sé cuántos artistas se han metido en el tema. Y aún más artistas que sepan que tiene esto dentro. [Señala su entrepierna.] Entiendo que una mujer feminista puede hablar sobre feminismo, y lo tiene muy claro. Pero yo, que soy un presunto culpable, también me arrojo ahí, y no me parece mal, me parece bien que se critique el tema. Y si hay alguien que ve algo en mis letras que quiere criticar, sobre las que quiere decir algo, me parece muy bien. Yo, como te digo, soy un esteta. No hago estos temas para que la gente reproduzca lo que digo en mis temas.

E.C.: Hablemos - ahora que mencionas a artistas que tachan aquellas cosas que no consideran políticamente correctas - de lo que yo calificaría casi de censura creativa. Hace unas semanas se publicó la lista de las canciones más escuchadas por chavales de 18 y 24 años en Spotify, y la número uno era “Mayores” de Becky G y Bad Bunny, cuyo estribillo me parece una maravilla, en términos de censura creativa porque dice lo siguiente: “A mi me gustan más grandes, que no me quepan en la boca, los besos que quiera darme, y que me vuelva loca”. Con una elocución particular que hace que grande pueda llegar a sonar como glande. En una entrevista que concediste en 2016 en la que estaba Alizz y también estaba Sticky M.A., señalabas que “Antes de Morirme” y varias canciones que tú habías producido en 2016 con la intención de aparecer en la radio tuvieron la dificultad de que contenían ciertas palabras tabú, como “follar” o “puta”, mientras que había otras canciones con “mierda” o “grlande” que podían aparecer perfectamente. ¿Hasta qué punto el éxito de “Mala Mujer” consiste en haber sido cuidadosamente tallada o pulida para entrar en determinados cánones? Y, ¿hasta qué punto esa censura, entre comillas, también puede generar efectos productivos y creativos, porque te obliga a ser mucho más metódico y a prescindir de lo accesorio?

C.T.: Totalmente. Eso es algo que muchísima gente en el ámbito creativo necesita; lo peor es una hoja en blanco. Si le ponen un cuadrado, una x y una y, ya tiene unas coordenadas desde las que puede empezar a crear. En este caso, para la letra de “Mala Mujer” ha sido así. Yo quería reconstruir un bolero, y tenía claro que quería hacer una historia al estilo de los boleros. También porque los sentimientos de esa música me son muy afines. Todas las relaciones que he tenido de amor - igual ahora estoy madurando, ligeramente, una pizca - pero yo todas las relaciones que he tenido fuertes, han sido malas, en la que yo deseaba a otra persona de tal forma que la quería acaparar y toda esta movida. Entonces, esos sentimientos los conocía y podía describirlos. Y yo quería, por un lado, hacer un bolero moderno. Todas las bachatas antiguas hablan de beber, de alcoholizarse, llorando porque estoy jodido, y tal. Yo quería eso, que estuviese muy presente, porque me parecía una reminiscencia de la música latina popular. Pero luego sí que fue tachando y me limite. Con las uñas de gel, por ejemplo, sabía que necesitaba una imagen potente, moderna, que fuese al estilo de la música tradicional latina, y que no fuese conflictiva, que se pudiese aceptar. Y así di con lo de las uñas de gel, que además es una imagen muy, muy de mujer, pero también ha sido apropiado por lo queer y por lo gay. Lo cual mola más, porque con ese imaginario apuntas a mucho más público. Pero, sí, fue fundamental pararme a pensar que quería que este tema llegase hasta donde ha llegado para poder hacer esa letra en concreto y no otras que me hubiesen salido de forma mucho más natural y quizás otras mucho más potentes.

E.C.: Hablemos un poco de tu relación con el mundo del arte contemporáneo. La portada de Ídolo es una escultura de Carlos Fernández Pello. En los últimos años ha habido varios músicos que se han aproximado al mundo del arte contemporáneo. Se me ocurren tres formas de aproximación más o menos casi ya establecidas en la relación entre la música y el arte contemporáneo. La relación que tuvo Drake cuando en su vídeo de Hotline Bling utilizó una instalación similar a las de James Turrell.

C.T.: Sin decir nada. [Risas.]

E.C.: Eso es. Esta primera estrategia consiste en apropiarse de recursos audiovisuales que están en las artes contemporáneas. Luego, Young Beef, que cuando fue entrevistado por Rewisor Magazine, dijo cosas como, “el arte es una broma” o “Picasso es el único que ha hecho arte” o “el arte murió hace diez años”, lo cual entra dentro del formato que podría calificarse como burla - un chaval de la calle opinando sobre aquello sobre lo que en principio no tiene expertizaje. Y un tercer modelo que sería el de El Niño de Elche quien, viniendo del flamenco, se introduce dentro del mundo del arte, pero por la vía de la pedantería y el uso de un determinado lenguaje filosófico. En tu caso, yo creo que estás apuntando hacia una cuarta posibilidad, en la medida en que el disco y la portada, como has mencionado, se pueden observar desde distintos puntos de vista. ¿Te han surgido otras posibilidades de trabajar con artistas contemporáneos? Sé que Agorazein en un principio lejano tenía una intención interdisciplinar. ¿Cuál ha sido tu relación en estos últimos años con el mundo del arte contemporáneo? ¿Cómo lo ves hacia el futuro?

C.T.: Es difícil. Considero que soy mejor artista que músico, que toda mi obra, toda esta parafernalia que estoy construyendo es más interesante que los temas en concreto, y yo creo que trascenderá más e influye más. Pero creo que hay un hermetismo en el mundo del arte, es un círculo muy cerrado, en el que es difícil entrar. Yo quiero luchar contra esto. A mi me interesa que el arte contemporáneo pertenezca a la cultura popular, que cambie la idea que tenemos del arte. Si tú le dices arte a una persona de la calle lo primero que se le ocurre es algo que no entiende, que le parece una chuminada. No sé cómo se va a desarrollar pero desde luego que mi objetivo es vincular, y hacer ver este hermetismo, este elitismo y esta aristocracia del arte que solo se rellena consigo misma. Es como si fuese una nobleza; tienes que pertenecer un poco a esa movida, a ese club para que te respeten, entras dentro del círculo y a partir de ahí ya puedes desarrollarte. Pero está completamente vetado a un selecto grupo social. No es por pasta, pero sí que es una especie de aristocracia, un elitismo intelectual si quieres. Yo quiero trascender esta historia. Y una de las maneras con las que lo hago es vinculándome al trabajo de artistas que me parecen muy interesantes, que generan cosas en el público masivo. Por ejemplo, Rosalía. Tener un tema con Rosalía antes de que fuese el gran nombre del flamenco experimental en España - que es donde está ahora mismo - era la polla. Conseguir que Palomar sepa reinterpretarme y consiga convertir algo que todo el mundo contemple tiene su aquel. El vídeo de Palomar, además, va a salir en la tele. En una entrevista de Risto ponen ese vídeo para toda España. Ese tipo de acercamientos, del tipo - no te lo voy a decir con detalles - una zanahoria que voy a poner que es el puto dinero y es el poder, creo que me van a permitir acercarme a ese mundo. Y luego yo tengo una intención secundaria aparte de todo esto que entra aparte de mi performance, o de mi yo como artista, o de mi obra, es la de rodearme y atraer a artistas nuevos. Para chupar de ese mundo. Yo siempre he dicho esto, que yo no tengo ninguna técnica, pero tengo ideas generales que están muy guapas. Si gracias a todo este acercamiento, a estas posibilidades que doy, por mi poder, mi dinero, mi nivel de exposición, consigo que mi discurso le resulte interesante a artistas que están dentro de ese rollo y se quieren abrir a la cultura popular - también mi intención ahí es chuparles un poco la sangre y extraer de ahí contenido, para estar vinculado a un mundo creativo en general. Para que alrededor de mí no haya solo gente que hace beats, que hace vídeos, y que rapea. Sino que, de repente, empezar a colaborar con un performer que me puede dar ideas para un directo, o para cambiar lo que sea de mi trabajo. Es una manera de chupar de ese mundo y sacar ideas.

E.C.: Yo creo que un punto de intersección entre estos dos mundos, el mundo de la música y el mundo del arte contemporáneo, que han estado curiosamente alejados a lo largo del siglo XX, es precisamente el mundo de la publicidad. Hay dos hitos en tu caso - la portada de El País a comienzo de año y el anuncio en la Gran Vía - cuya estética proviene claramente del mundo de las performances y las instalaciones. Cuando pienso en ti y en tu estrategia comercial como obra de arte, se me viene un capítulo de The Young Pope, la serie de Paolo Sorretino, que como sabes trata de un joven papa norteamericano que cree que la mejor forma de venderse al público consiste en no exponerse. Como una suerte de teología negativa: Dios es más amado cuanto más lejano, cuánto más incomprensible. Esa, se puede decir, que era tu estrategia en relación a los medios de comunicación antes de 2015. De hecho, en la enésima entrevista en Vodafone yu decían en los comentarios: antes no había ninguna entrevista de Pucho y ahora hay tantas que ya prácticamente aburre. Hasta qué punto has pasado de esa suerte de deus absconditus, oscuro, lejano, un tal Crema que no deja de lanzar maquetas y nadie sabe quien es, a una sobre-exposición, y qué subrayarías de esa sobre-exposición. Yo creo que en este apartado un verdadero hito es “Los Chikos de Madriz”. Esto es evidente pero me gustaría explicitarlo. Más allá del beef es maravilloso lo que estás haciendo en ese vídeo comiendo las palomitas de maíz; la referencia a Guy Debord y al mundo del espectáculo; el lugar, donde se asientan los tres poderes fácticos del Estado Español, a saber, el obelisco de Calatrava, que es el poder inmobiliario, las torres Kio, que es el poder bancario, y el monumento a Calvo Sotelo que es la legitimidad política emanada del golpe de estado Julio del 36. Esas son las dos preguntas, y también, ¿hasta qué punto puedes llegar a un estadio de sobre-exposición negativo? Y, ¿cuáles han sido los momentos más divertidos de este trabajo artístico con la publicidad?

C.T.: La sobre-exposición es un problema claro que tengo, pero habiendo llegado ya a este disco, yo creo que esto irá bajando. Sin esta sobre-exposición, siendo yo un primerizo, no habría llegado a todos los sitios que quería. Si quieres dar el golpe verdaderamente gordo, tienes que hacer todos estos movimientos. En este sentido llevo dos años de escala total, pero el disco es un momento en el que se puede hacer una pausa. Hay muchísima información hay fuera sobre mí, pero si te fijas han sido golpes fuertes pero yo todos los días no produzco un contenido. Pegar un golpe fuerte de tiempo en tiempo, esa es mi estrategia. Llevamos unos años en los que la lógica de la cultura urbana es sacar tema, tras tema, tras tema; todos los meses están sacando música con contenido visual. Y yo he intentado dividir esto con una polémica, y una entrevista, un nosequé; pero a nivel musical he intentado no quemarme. La gente no tiene mucha música de la que hablar de mi, sino que he usado otros tipos de golpes, lo cual también señala que mi performance va más allá de la música. Evidentemente estoy sobre-expuesto, y es un problema. Es un peligro si quieres mantener un cierto prestigio y que la gente inteligente no se canse de ti, pero no es un peligro para un artista que solo quiere ser masivo. Porque esos artistas solo quieren sobre-exposición todo el rato y que no pare la rueda. Esta es ahora mismo mi lucha con Sony. Ellos lo entienden perfectamente, porque ya les he contado esta película, pero sí que es un momento en el que toca calmar un poco los tiempos. También hay que decir una cosa. No es tanto que antes tuviese la estrategia de esconderme de los medios y hacerme el interesante, sino que tenía mucho miedo, muchísimas inseguridades. Yo antes no tenía un personaje. Yo me creía que todo lo que hacía era yo. Yo me veía desnudo delante de la gente. En el momento en el que yo creo el personaje es cuando puedo empezar a hacer toda esta parafernalia. Esa distancia genera un poco de auto-engrandecimiento, pero antes lo que se escondía ahí era inseguridad y miedo.

Y respecto a los momentos más interesantes de esta parte de mi trabajo. El momento en el que Pablo Iglesias me contesta fue como un regalo. Bueno, toda la opinión pública me ha posicionado como si fuese de Ciudadanos. Me parece increíble; lo único que comparto con Albert Rivera es que los dos esnifamos cocaína en nuestros momentos de ocio. [Risas.] Sin posicionarme políticamente contra Pablo Iglesias, yo en verdad solo me estaba posicionando contra Nega diciendo que Pablo Iglesias era su jefe. Y no hay nada peor que ser un siervo, para mi ese es el mayor insulto. Pero esta situación coloca a C. Tangana, un artista urbano que lo único de lo que debería hablar es de culos y de que el es el mejor, en una posición política. Vale que yo no haga rap sobre lo que dicen en la Sexta, que no hable de las últimas declaraciones de un político, pero C. Tangana es un personaje político. Y para mí, conseguir ser un personaje político sin decir, “soy de Podemos, voy contra Podemos, yo estuve en el 15 M, Inda es un gilipollas o ¡viva Ciudadanos!”; que sin posicionarme respecto a los representantes políticos, hubiese ya algo político en C. Tangana, me hizo darme cuenta de que estaba en la senda, que tenía contenido. Fue un alivio. Y sobretodo conseguirlo a través de mi estrategia. Me acuerdo que hubo un momento en el que estaba hablando con Marta [Echaves] y con Bereber sobre la estrategia de invasión. Cuando no teníamos tan claro que Sony iba a estar detrás y parecía que las multinacionales nunca iban a apostar realmente por mi, que no íbamos a firmar ningún contrato, nuestra estrategia de invasión al mainstream era, por ejemplo, enterarnos de donde se ruedan los noticiarios de tal canales, y colocarme detrás de la puta cámara, y así sacamos miles de comentarios, o irrumpir dentro de un programa, colocarme al lado de un político y por el estilo. Eso lo habría hecho igualmente como parte de la performance pero me parece mucho más guapo soltar una cosita y que de donde tú quieres te vuelva. En ese sentido, el momento de Pablo Iglesias fue para mi un momento muy importante. Además que tus enemigos sean de mayor nivel - aunque Pablo Iglesias no sea mi enemigo - te coloca en un sitio. Realmente, de las cabezas políticas, es evidente que es el más inteligente que hay ahora. Que sea ese con el que estés dialogando tiene su cosa.

E.C.: Hablemos de la parte política. Da la casualidad que estamos grabando esta entrevista el día, según el calendario juliano, que se produjo la toma del Palacio de Invierno hace justo 100 años. Tú como has dicho en tus declaraciones más políticas te has convertido en un ídolo del anarcocapitalismo. De hecho, te quiero informar que en el Congreso que se produjo hace apenas unas semanas de Students For Liberty en Madrid se pinchó “Inditex” [risas] con una lectura en público de su descripción. Por resumir en unas notas los mensajes políticos que has ido mandando. Por una parte, yo creo que sí que hay una crítica del poder delegado y del poder representativo, que no tiene por qué ser liberal, ni estar posicionada o a la derecha o a la izquierda, sino que es más bien una impugnación de ese esquema, y una crítica de la figura del político, entendida como alguien que está manejando la ajeno o que no tiene una legitimidad para gobernar. Esta es una posición próxima al anarquismo y así tú hablas siempre del poder directo frente al poder delegado. Hay evidentemente una crítica a la hipocresía de la izquierda, en el beef con el Nega. Y una crítica a la representación de la izquierda y la derecha en España como algo identificado con partidos muy definidos que no tienen porque ser de derechas o de izquierdas en un contexto internacional. Tú señalaste en una entrevista que el Partido Popular no podría ser considerado de derechas en el contexto estadounidense ya que allí la derecha está asociada con el libre mercado y con el liberalismo. Sería ridículo para un estadounidense pensar que un partido venido de una dictadura franquista, estatista, es de derechas. No obstante, tú te consideras políticamente dado que en esta entrevista has hecho alguna declaración contra el neoliberalismo, si no de derechas, en este sentido, sí liberal, esto es, crítico de la función del poder y de los políticos, y con un cierto optimismo antropológico en que los individuos puedan organizarse autónomamente sin necesidad del papá Estado.

C.T.: Yo creo que sí. Creo que hay que dirigirse hacia esto, hacia ser una especie que no se maltrate a sí misma. No creo que haya ejemplos históricos de esto, pero este es el gran drama de los imperios y de las guerras. Las pequeñas disputas al final no son tan peligrosas como que dos estados se enfrenten. Y los grandes estados, los macro-estados, siempre acaban en conflicto. Vamos a ver qué pasa con Estados Unidos, pero mira qué pinta tiene esto. Cuanto más grande es el Estado y más grande el imperio que quiere formar, más bestia es la caída, y el dolor es más gordo para la especie. Desde un punto de vista biológico, el ser humano como un cuerpo, tendríamos que ir andando poco a poco hasta un momento en el que no nos agredamos a nosotros mismos. Yo creo que esto pasa por que los individuos tengan más responsabilidad sobre lo que hacen y deleguen menos. Yo creo que el paso siguiente, lógico, es que la democracia representativa dejase de ser menos representativa. Que se fuese lo de representativa y se quedase democracia. Y que todo el mundo entendiese que no todos los individuos de la sociedad son buenos, y qué pasa con los que no son buenos y que participan de las decisiones comunes, todo esto. Que la gente empezase a empoderarse en el sentido de que tú tienes responsabilidad sobre lo que sucede en el mundo. Esto lo pienso totalmente. Otra cosa: ¿es el dinero y el libre mercado el único camino para la construcción social? No. Y además creo que hay una trampa fundamental del liberalismo que es que no le ha dicho al consumidor que él tiene el poder; ha tratado de manejar al consumidor. De hecho ha tratado de manejar al consumidor tratando, principalmente, usurpando el poder político y siendo el dueño del poder político. Esto es una trampa que te cagas. Si nos hemos inventado la publicidad y no hemos explicado a la gente que estamos haciendo publicidad, pues ¡qué mierdas me estás contando de que la gente es libre! Tú eres un hijo de puta que está por detrás, manejando al poder delegado. No creo en una sociedad neoliberal como la que se pretende. Pero sí que creo, de la misma manera que en un momento determinado una persona de paz va a la guerra, que eres imbécil si piensas que sin dinero vas a poder defenderte del dinero. Es imposible. Son flores contra balas. Y entiendo que en un momento determinado ese paso tal vez tenía sentido, pero ese no es mi paso. Yo creo que hay un cambio fundamental en el papel del consumidor. Creo que eso es un cambio real que se puede hacer hoy. Creo que si todas las personas que votan a un partido político tuviesen una - solo una - decisión responsable de consumo, sobre una marca cuyo valor aprecias, o desprecias; si la gente tuviese en cuenta que cada vez que estás dando dinero estás generando cambios en el mundo; creo que se podría partir solo con esto. Eso cambiaría enormemente las cosas en el mundo, con que la gente castigase o premiase con su dinero. Solo hace falta una. Yo, por ejemplo, tengo muchas decisiones tomadas de este tipo, pero una de ellas es que yo no como en el Pans y que hablo a todos mis amigos que en el Pans son unos hijos de puta. ¿Por qué? Porque lo he visto por dentro, he visto que son unos hijos de puta, a mi me han hecho la vida imposible y yo actúo así. A mi me da igual si me dan el mejor servicio en el mejor momento, porque sé que son unos hijos de puta y no quiero que sus valores y su forma de actuar se propaguen en el mundo. Entonces, como no lo quiero, me compro otra cosa, aunque sea más cara y esté menos buena. Esto sucede constantemente, y toma este tipo de decisiones a una escala menos importante. Uno va al bar de Pepe porque Pepe es su cuñado, o es su amigo, a pesar de que es un puto rancio y las aceitunas que le ponen son una puta mierda. Todo el mundo toma este tipo de decisiones y le parece natural, pero no a gran escala, porque a gran escala ya entra la publicidad. Pero creo, sinceramente, que el dinero es el poder fáctico más importante del universo y que el papel del consumidor es fundamental. Hay una democracia y un acceso directo al poder y hay una intervención en el mundo real a través del consumo.

E.C.: Última pregunta sobre la filosofía. Como licenciado en filosofía, dada la mala imagen que tiene este oficio o carrera en los medios de comunicación, siempre se te quiere asociar, como la gente no ha leído apenas a ningún filósofo y creen que el único que habla sobre sexo o amor es Nietzsche, pues te quieren identificar con este autor. Pero yo sé que tienes otras, muchísimas lecturas y que sobre todo la filosofía no te ha influido tanto a la hora de escribir los textos, cuanto a la hora de plantear tu vida tanto profesional como personal. Tomarte, lo que se dice, las cosas con filosofía. De hecho se podría decir que Agorazein es un proyecto intrínsecamente filosófico. Desde el propio nombre, que en griego significa “vivir en la plaza”. De zein surge zoon politikón, el famoso animal político de Aristóteles. Y buena parte de los títulos de los temas “Epojé” o “Symposión”, si no como referencias a la filosofía, sí son referencias al mundo de la cultura clásica grecolatina. ¿Cuál es la filosofía de Agorazein si es que este colectivo la tiene? Y, ¿cómo te ha influido la filosofía a la hora de plantearte tu proyecto vital y profesional?

C.T.: Aquí volvemos al tema de Crema. Yo quería seguir siendo un bohemio, estaba leyendo cosas y haciendo cosas relacionadas con la filosofía, y quería que todo eso formase parte del contenido. Sabía que no tenía sentido vincular el contenido explícito de las letras a todo eso. Yo escuchaba música de barrio, les miraba a mis colegas a la cara y sabía que no podía estar rapeando sobre Aristóteles. Que no tenía sentido y que era una gilipollez. Quería que el contenido que yo tengo por dentro estuviese reflejado en lo que hago. ¿Qué es lo que he hecho? Al principio meterlo como podía y cuando he ido entendiendo cuál era mi función lo que he intentado es aplicar a todo el personaje ideas y cosas que den valor, teoría, contenido y puntos de vista pero no necesariamente hablar de esto de forma explícita en mis letras. Algo político debe tener “Inditex”, por ejemplo, si voy y pongo ese comentario en Youtube. Eso es filosofía pero no aparece directamente en el tema. O por ejemplo, posicionarme políticamente respecto a la democracia en España haciendo un comentario en Twitter, o enfrentándome a un político también es aplicar contenido e ideas sin necesidad de que tenga que poner en el texto de las letras lo que pienso. En general no sabría decir cual es la filosofía de Agorazein. Sé que quería que algo quedase. Creo que es mucho más interesante como pongo todo eso en marcha ahora, sin poner en los títulos palabras como epojé, sino dando referencias para un lado y para el otro con toda la performance que hay alrededor. Y que se vea: menos hablar y más hacer.

E.C.: Una última pregunta porque a mi me intriga qué significa exactamente el gesto que haces en ocasiones cuando mandas mensajes. Porque yo no sé si sabes lo que significa esto (👌); es el famoso Dharmachakra Mudra, el gesto que hizo Siddhartha Gautama en su discurso discurso público en el Parque de las Gacelas. Yo en mi paranoia filosófica he interpretado que era casi ya como una referencia budista: a pesar de las riquezas yo he entendido que la única forma de acabar con el sufrimiento es acabar con el placer y con el deseo. Explícame este tema porque hasta que no me lo expliques no me voy a dormir.

C.T.: No significaba nada de esto, pero a partir de ahora lo voy a empezar a usar. Voy a investigarlo y voy a generar todo un imaginario en torno a esto. Y además, lo vamos a decir en algún momento y alguien hará una historia desde que tenía diecisiete años, diciendo que ya estaba todo esto en aquel entonces. Es interesante como cuando permites a la gente que se te meta en tu contenido y no le das todo hecho, las cosas que haces tienen mucho más valor. Muchísimo más. Si no eres explícito, y en verdad lo que quieres es sugerir, ganas muchísimo como artista; más posibilidades das a la gente de que rellenen tu contenido, de que reinterpreten tus imágenes, tus obras y tus símbolos. Si yo fuera absolutamente explícito tú nunca hubieras pensado eso porque yo te lo tendría haber dicho lo que significaba. Pero al no hacerlo, te da la vía.