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«Ensayos Absolut y el demimundo del arte contemporáneo: Respuesta a Pilar DM»

You can brush my hair,
undress me everywhere.
Aqua, «Barbie Girl»

En las facultades de Historia del Arte debería enseñarse el modelo de reflexión que propone la Plataforma de Arte Contemporáneo con sus Ensayos Absolut —textículos patrocinados por una compañía de vodka— como epítome del servilismoy la inutilidad de la crítica. Puedes decir cuanto quieras siempre y cuando figure nuestra marca registrada como mecenas. ¡Total! Muchos compartirán el enlace en las redes sociales, pero pocos pasarán del titular. Lectura y bebida: mala combinación.

Veamos la última entrega de los Ensayos Absolut. Pilar DM, dueña y señora del blog El Dado del Arte, nos dice que el bloguero de temas artísticos tiene que ser un «knowmad»: una palabra que ella se ha sacado de la chistera y que significa «nómada del saber» (knowmadist). Si esperabas que significase «loco por el conocimiento» (knowledgemad), puedes seguir esperando. Este sediciente «ensayo de lo absoluto» hay mucho nomadismo pero poco saber, muchas tablas pero pocas ideas, mucha experiencia pero poca investigación. Me recuerda a aquel cartel que un filósofo dijo haber visto en un descampado cerca de una obra de construcción en Ciudad de México: «Se prohíbe a los materialistas estacionarse en lo absoluto». Lo que quería decir ese cartel aparentemente antimetafísico es que en ese descampado no se permitía que aparcasen los camiones que transportaban materiales para la obra. Del mismo modo, lo que el texto de Pilar DM esconde detrás de barbarismos anglosajones como «knowmad» es básicamente un manual de autoayuda para hacerte visible y eventualmente sacar pasta del mundo del arte contemporáneo sin tener remordimientos sobre la catadura moral de dicho mundo (o «demimundo»). En palabras de Pilar DM:

Un buen blogger no se deja embaucar por los intereses institucionales, tiene una ética y una personalidad propia sobre lo que quiere que sea su blog, pero es innegable que forma parte de un ecosistema, en este caso el mundo del arte.1

1 Pilar DM, «El blogger de arte del futuro será un knowmad», Plataforma de Arte Contemporáneo, 14/07/2014.

La palabra clave aquí es «ecosistema»: la compresión del demimundo del arte como una suerte de zoológico donde tener valores éticos es sinónimo de promover tu escalada en la cadena trófica, escogiendo con mimo las especies que vas a depredar y aquellas con las que vas a entrar en simbiosis. Según Pilar DM, «en algún momento, a todo blogger le hacen algún tipo de propuesta de colaboración, desde algunas muy poco éticas a interesantes propuestas» y el knowmadism consiste justamente en saber «distinguir una propuesta ética donde ambas partes ganan frente a una propuesta donde el blogger es infravalorado como profesional del mundo del arte y como voz pública dentro del ecosistema». Ni una palabra sobre los valores que promueven las instituciones con las que colaboran los blogueros: lo único que importa es si son infra- o sobrevalorados. Fíjate cómo Pilar DM reduce la ética del bloguero a promover su ascenso profesional. Hoy colabora con una marca de vodka. Me pregunto si mañana colaborará con fábricas de armamento a poco que la reconozcan como una «voz pública dentro del ecosistema».

Y añade: «No quiero ser pesimista, pero creo que la monetización del blog seguirá siendo una utopía». Aquí Pilar DM incurre en un «wishfult thinking invertido» como una casa. ¿Y qué es eso? Me explico: si el wishful thinking de toda la vida consiste en creer que la realidad se acomoda a tus deseos, el invertido consiste en creer que la realidad no se acomoda cuando, de hecho, sí se acomoda a tus deseos. Si escribes artículos para Absolut Vodka, tus sueños de monetización ya se han hecho realidad, por mucho que pienses lo contrario, por poco que Absolut Vodka te pague y por poco que tú ganes, por mucho que quieras ganar, la realidad es que tu espacio digital está a la venta y tú ya te has vendido. El problema del wishful thinking invertido no es solo el autoengaño, ser pesimista en tiempos utópicos, ponerle mala cara al buen tiempo, sino la idea de buen tiempo o de tiempo utópico que uno tiene. Y es que Pilar DM utiliza la palabra «utopía» para referirse a la realidad corriente y moliente de cientos de cientos de creadores de contenido en internet. ¡Donde esté la monetización, que se quite La nueva Atlántida!

Esto me lleva a otra idea: los blogueros sobre temas artísticos que entienden su espacio digital en términos comerciales —«visibilidad», «ecosistema», «engagement» y todas esas mamarrachadas políglotas— son como las it girls de la moda, solo que en versión cutre: ellas al menos ganan dinero. Lo triste de la forma en que se mercantiliza la reflexión estética en internet no son las notas de prensa insípidas que hemos de leer los interesados en la crítica de arte —uno siempre puede apagar el ordenador y leer a Denis Diderot en original y tapa dura—, sino la noción de éxito profesional que manejan los arribistas del demimundo artístico actual: treinta likes en Facebook, entrada gratis a ARCO y, cómo no, una copa de vodka.

Como diría José Mota: si hay que prostituirse, se prostituye; pero prostituirse pa na es tontería.